El Show debe continuar

12 marzo 2008

Todavia no se q titulo tiene

Perdí un amigo y aún no me explico como fue. Lo confuso está en que no sé si lo perdí. Quiero decir, a lo mejor yo creía que tenía un amigo, cuando ya no lo tenía y lo peor es que no me dí cuenta ni cuando fue. O a lo mejor nunca tuve lo que yo creí que tenía. Pero sí lo tuve, claro que lo tuve, me dice el corazón. Es confuso, pero sobre todo, difícil.

Todo comenzó como un date casual pero al día siguiente ambos nos dimos cuenta que nos caíamos perfecto y que mejor éramos amigos. Al poco tiempo, podía decir que tenía un AMIGO. No un amigo: UN AMIGO. ¿En qué se diferencian? Con un amigo la pasas bien, te cae bien, es alguien con quien estar es agradable y listo. Con un AMIGO es distinto. Con un AMIGO pasa algo especial, algo que Alberoni llama un encuentro:

La amistad comienza como un acto discontinuo, como un salto. Llega un momento en que experimentamos un fuerte impulso de simpatía, un interés y sentimos afinidad con una persona. Si ya la conocíamos de tiempo atrás, es como si la viéramos de un modo nuevo, por primera vez. [...] El encuentro siempre es inesperado, revelador. Con la enorme mayoría de nuestros conocidos, nunca damos este primer paso para encaminarnos hacia la amistad. Podemos pasar juntos toda una vida sin que se verifique jamás este contacto, ese chispazo que nos hace sentir atraídos hacia otro y desear un nuevo encuentro para llevar adelante algo que habíamos comenzado. La amistad se
construye a través de una serie de estos encuentros, cada uno de los cuales retoma al precedente. [...] Cada encuentro es diferente, descubre nuevos caminos, nos abre nuevas perspectivas. Cuando una amistad es verdadera sucederá esto muchísimas veces. [...]
El encuentro es en sí un momento de felicidad, de gran intensidad vital. Es un momento en el que comprendemos algo de nosotros mismos y del mundo. En el encuentro sentimos que la otra persona nos ayuda a tomar la dirección correcta. [...] En el encuentro, dos personas diferentes logran ver la misma realidad del mismo modo. El encuentro es recorrer juntos un tramo del camino hacia la propia identidad, hacia el descubrimiento de lo que es más importante para cada uno. [...]

El encuentro es la sinergia de dos trayectorias vitales, dos destinos.


No me importaba que fueramos tan diferentes, al contrario, me parecía que la diferencia enriquecía nuestra relación. Tan diferentes pero tan iguales, me parecía a veces, como supongo le ocurrirá a todos aquellos que tengan amigos. Compartimos y vivimos muchas cosas. Reímos y lloramos juntos. Yo sentía que ibamos juntos por la vida con esa euforia especial que da sentirse joven y con la vida por delante. Con la sensación que da el sentir que quedan muchas cosas por experimentar y descubrir y la alegría de tener a alguien para compartirlas.

¿Qué pasó exactamente? Aún no lo sé bien. Los hechos son: un alejamiento previo y una reconciliación, después una cagada mia, una mala respuesta, otro alejamiento y finalmente una llamada en la que lo único que me quedó claro es que él ya no es mi amigo. Creo que en una amistad se puede tener diferencias, crisis y hasta los alejamientos me parecen naturales. Una amistad es algo tan especial que considero que ninguna diferencia puede considerarse un peligro para ella: las cosas se hablan ylisto. De hecho creo que a un amigo lo perdonas antes de que termine la disculpa...

Como bien indica Alberoni:

No existe reconocimiento ni amor ni amistad a plazo fijo. Las cosas sólo adquieren dignidad cuando tienen la intención de durar, cuando proyectan vencer al tiempo. Por eso, también el encuentro está signado por el deseo de durar y conlleva, en potencia, el reencuentro.

Y no es q él no considerara el reencuentro pero, ¿reencontrarnos para que?¿Para que quiero reencontrarme con un amigo cuando yo tenía un AMIGO? No uno de esos que llamamos amigos a falta de otro término más preciso, sino AMIGO, así con mayúscula. De esas relaciones que alimentan y dan sentido a tu vida.

Me llevo varios días ver las cosas con tranquilidad y tomar una decisión. Quedaba claro que a pesar de todo, no era mi amigo [por mucho que me costara creerlo y aceptarlo] y no tenía caso vernos más. Ni para cerrar el ciclo; ya lo cerraría yo solo. Por delante me quedaba procesar todo el asunto. Y el proceso ha sido discontinuo y por fases, como toda ruptura. Lo peor es que todo me lo recuerda, y el subconciente no me ayuda. En esas ocasiones, casi a diario hay una canción, una foto, un objeto, una persona o una coincidencia que me hacen recordarlo.

¿Que si aún duele? Por supuesto, todo el asunto es muy triste... Una de las cosas más tristes es que siento que, mientras yo lo aceptaba tal cual es, él no a mí. Defectos? Todos los tenemos y ni él ni yo estamos exentos. Pero a los amigos se les acepta tal y como son. Y a lo mejor con la frase "así es él", dejé de lado o no le di importancia a detalles que tal vez si la tenían. Pero como diría Alberoni, no me "hacía justicia":

Por ello, amigo es quien nos hace justicia. Nos hace justicia en un sentido profundo y vital. La vida en sí puede ser justa o injusta. El amigo que aprecia en nosotros una cualidad que nadie había valorizado, que nos estima por algo que los demás desprecian, nos hace justicia en un sentido profundo. El amigo está de nuestra parte, lucha con nosotros y de ser necesario, nos venga. Por eso nos hace justicia.

¿Mis sentimientos hacia él? Variados, como es natural. Coraje, claro, pero gana la tristeza. Pero creo que lo importante es que el cariño que le tengo está casi intacto y creo que en lo esencial seguirá igual. Por supuesto, se irá diluyendo con el tiempo, me temo, hasta quedar sólo en un cariñoso recuerdo. La diferencia será que antes ese sentimiento era algo activo, que se traducía en acciones. Ahora no podrá ser así. Como leí en un mail cursísimo de Paulo Cohelo que me mandaron hace poco, "Uno no puede tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros". Así que sólo me queda dejar ir, soltar, dejar atrás, y de la manera más sana posible. Decir adiós...y GRACIAS POR TODO LO VIVIDO